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Rebecca Miller, Conductor
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Concierto dirigido con gallardía por Rebecca Miller

ESPANOL:

22 Noviembre 2010

Frenetico y Romantico: Concierto dirigido con gallardía por Rebecca Miller

Como ustedes lo están oyendo. Una mujer, Rebecca Miller, detentó la dirección de nuestra Orquesta Sinfónica en el séptimo recital de su XIV temporada, anteanoche, en el teatro Peón Contreras. La ocasión nos ha permitido escuchar con placer un brioso concierto de Haydn para trompeta y una suite de Daniel Ayala Pérez, de feliz memoria aquí en su tierra.

Precedida de notoriedad y excelentes reseñas como profesional exigente y apartada de las ternuras que antes se reconocían "propias de su sexo", Ms Miller confirmó amplios dones de liderazgo y análisis textual al conducir a buen destino la gestión de nuestros músicos, en un día dedicado a recordar revolucionarios acontecimientos.??

Lo que por otras latitudes ya es trivial y socorrido, en Yucatán, nos parece, apenas se vislumbra. Como una buena parte del público, el cronista asistió a esta velada por la belleza de las piezas, naturalmente, aunque también un poco aguijoneado por la curiosidad de ver a una mujer -y bella, por cierto- en la función directriz.??¿Qué hubieran opinado de este fenómeno aquellos recios varones del pasado, Toscanini o Bruno Walter, para no mencionar al esplendoroso, aunque presunto nazi, Wilhelm Furtwangler? Posiblemente habrían revisado sus certidumbres para ajustarlas a las transformaciones de la postmodernidad. Hubiesen dicho: "Ni modo".??

Ayala Pérez llegó en primer término. A través de dos segmentos de la suite Veracruz respiramos el afecto del maestro por la ciudad que cobijara sus últimos años. Rebecca -con enérgicos gestos de mando- supo esmaltar adecuadamente un soliloquio en el que se suceden los recuerdos de la naturaleza tropical y la calidez humana. Breve, intenso cuadro de la madurez de un compositor a quien tuvimos el honor de conocer en persona.?

A fines del siglo XVIII trabajaba en Viena el muy terco Antón Weidinger, de oficio clarinero, es decir, ejecutante de la trompeta natural o clarín. Tenía deseos de otorgarle a su instrumento aptitud cromática, que pudiese lograr acentos melódicos, y para ese fin, muy afanoso, le agregó llaves y amortiguantes. En pocas palabras, ubicó a la trompeta en su primera escala hacia la modernidad.??

Para probar los alcances de su creación, don Antón pidió ayuda al más célebre compositor austriaco -Joseph Haydn- y este le preparó un concierto que sería prácticamente un "examen de grado" para la nueva trompeta. Se trata de la pieza en Mi Bemol que escuchamos ahora con el solista Rob Myers, atrilista en nuestra sinfónica.??

Avezada en los esquemas clásicos, Rebecca obtuvo de sus músicos la elegante gallardía que es propia de este concierto precursor. La marcha del dialogismo instrumental se vio en todo momento sostenida y acrecentada. Lo más hermoso, el andante. Una sagaz vigilancia secundó el esfuerzo del solista, enfrenado a la articulación de numerosas situaciones propicias al lucimiento. En su brava cadencia, Rob alzó el vuelo que faculta la experiencia. Los aplausos llegaron tan prolongados como merecidos.??

Cimiento exclusivo de la segunda parte fueron los rusos, ya muy escuchados en esta temporada. En primer término, el poema sinfónico "Noche de san Juan en la árida montaña" en la versión definitiva que Rimsky obtuviera sobre el original no orquestado a la muerte de Modesto Mussorgsky.??

Otro logro de la directora visitante fue recrear ese frenético cuadro de celebración diabólica y acomodo de histerias. Cuerdas transformadas en viento, metales como voces extrañas. Mientras la gente común pasa la noche de san Juan observando estrellas y escuchando cuentos, las brujas y los hechiceros se reúnen, en repulsivo festejo, invocando a los infiernos y volando por los aires entre alaridos. Sólo las campanas de las misas tempraneras detienen el exceso.??

La velada finalizó con un fragmento de ese "Romeo y Julieta" de tan explícito sentimentalismo y por el que tantos veneran a Tchaikowski. La señorita. Millar imprimió a la versión el acento del romanticismo tardío y una notable claridad en los contrastes. Fue muy difícil no quedar satisfecho con el resultado integral de este programa.

— Jorge H. Álvarez Rendón, yucatan.com

ENGLISH:

Published: November 22, 2010

Energetic and Romantic

A concert gracefully conducted by Rebecca Miller

As you just heard. A woman, Rebecca Miller, led our Symphony Orchestra in the seventh concert of its fourteenth season last night at the Peon Contreras Theater. The event allowed us to listen with pleasure to a spirited trumpet concerto by Haydn and a suite by Daniel Ayala Perez, joyously remembered here in Yucatan.

Preceded by notoriety and rave reviews as an exacting professional, and away from the tenderness previously thought of as “suitable to her gender," Ms Miller displayed extensive leadership skills and textual analysis while successfully guiding our musicians, on a day dedicated to the remembrance of revolutionary events.

What, elsewhere in the world, is already commonplace and accepted, in Yucatan, we believe, is rarely seen. Like much of the audience, the reporter attended this evening due to the beauty of the pieces, of course, but also somewhat driven by curiosity of seeing a woman - a beautiful one, by the way - in the role of conductor. What would those hardy men of the past like Toscanini and Bruno Walter, not to mention the resplendent, although allegedly Nazi, Wilhelm Furtwangler, have thought of this? Perhaps they would have revised their beliefs to adjust them to the changes of postmodernity. Or, perhaps, they would have resignedly said: "Oh, well."

Ayala Perez was played first. Through two of the movements of the ‘Suite Veracruz’ we breathed the composer's fondness for the city in which he spent his last years. Rebecca, with vigorous gestures of command, knew how to appropriately polish a soliloquy that evoked memories of tropical nature and feelings of human warmth. This suite is a brief, intense picture of the maturity of a composer whom we had the honor of knowing in person.

The very stubborn Anton Weidinger, a performer of natural trumpet, worked in Vienna in the late eighteenth century. He wished to give his instrument further chromatic capacities, which could yield more detailed melodic phrases, and to this end, he added valves and mutes. In short, he advanced the trumpet one stop toward what we know as the modern trumpet.

To test the scope of his invention, Mr. Anton asked the most famous Austrian composer, Joseph Haydn, for help and the latter produced a concerto that would work as a sort of "qualifying exam” for the new trumpet. This is the piece in E-flat we hear now, performed by soloist Rob Myers, principal trumpet of our orchestra.

Experienced in the classical repertoire, Rebecca extracted from her musicians the elegant gallantry that is unique to this pioneering concerto. The continuous instrumental dialogue was emphasized and sustained. The most beautiful movement was the andante. A keen vigilance supported the efforts of the soloist, who was smoothly led into moments of virtuosity. Rob took off during his fierce cadenza in a way only attainable for experienced performers. The audience offered a deservedly prolonged applause.

The second half was exclusively dedicated to

Russian composers, already heard several times this season. First, the symphonic poem "St John’s Night on a Bald Mountain” in the definitive version that Rimsky produced based on the original, not orchestrated version left by Modest Mussorgsky after his death.

Another achievement of the guest conductor was to recreate that frenetic picture of diabolical celebration and hysterical action. The strings morphed into wind, and the brass into bizarre voices. While common people spend the night of St John watching stars and listening to stories, here witches and sorcerers gather, in macabre celebration, addressing their calls to infernos and flying through the air amid screams. Only the bells of the early-morning mass stop the madness.

The evening ended with the unashamed sentimentalism of

an excerpt from "Romeo and Juliet,” for which so many people worship Tchaikovsky. Miss Miller brought to this work an emphasis on late Romanticism, and remarkable sharpness of contrasts. It was very hard not to be satisfied with the overall outcome of this program.

- Jorge H. Álvarez Rendón

Jorge H. Álvarez Rendón, yucatan.com
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